Migración, género y liderazgo global: ¿desafío u oportunidad para Brasil?
En un contexto global caracterizado por desplazamientos masivos y fronteras militarizadas, la gestión de la migración se ha convertido en un indicador del nuevo orden internacional. La movilidad humana ya no es solo un desafío humanitario, sino un espacio donde se establecen nuevas normas y prácticas de liderazgo global. Brasil, con su experiencia en la gestión de desplazamientos regionales y un marco normativo progresista en materia migratoria, se posiciona como un actor clave para promover una gobernanza más humana y centrada en los derechos, especialmente en relación a las desigualdades de género. Sin embargo, Brasil enfrenta importantes brechas entre su marco normativo y la realidad de las personas migrantes, en particular las mujeres, quienes se enfrentan a riesgos como la violencia de género, barreras para acceder a servicios de salud y obstáculos para obtener protección internacional. La migración en el siglo XXI está marcada por desigualdades estructurales y sistemas de acogida fragmentarios que dificultan el acceso a derechos básicos. La gobernanza migratoria actual se desarrolla en un contexto de fragmentación del multilateralismo y políticas securitizadas, donde la movilidad humana es vista como un problema de seguridad. Esto ha llevado a respuestas unilaterales y restrictivas por parte de los Estados.