China y el fin del petrodólar
China no inició el conflicto con Irán, pero se ha preparado para un escenario en el que la energía y la geopolítica se entrelazan. Esta preparación está dando frutos, ya que mientras Estados Unidos y sus aliados se centran en la seguridad militar en Medio Oriente, China se beneficia de las consecuencias económicas. Aunque no necesariamente gana en el campo de batalla, podría salir fortalecida en términos de poder global y posicionamiento económico. En 2021, China firmó un acuerdo a largo plazo con Irán por unos 400 mil millones de dólares, garantizando acceso a petróleo a precios reducidos a cambio de inversiones en infraestructura. Para inicios de 2026, China había acumulado alrededor de 1.2 mil millones de barriles de crudo, lo que le asegura varios meses de suministro. A pesar de la interrupción de los mercados globales, los envíos de petróleo desde Irán a China han continuado sin ser atacados, creando un sistema que favorece a China frente a los riesgos que enfrentan los países occidentales. Además, China ha reducido su dependencia del petróleo importado, con el crudo del Estrecho de Ormuz representando solo un 6% de su consumo total. Esto se debe a sus inversiones en energías renovables y electrificación. A medida que los precios del petróleo aumentan, las economías occidentales se ven más afectadas, lo que otorga a China una ventaja competitiva.