La burocracia dominicana sigue causando preocupación en algunos sectores del país
En la República Dominicana, diversos sectores, desde ciudadanos comunes hasta críticos en el ámbito político y académico, han expresado su descontento con la gestión administrativa del Estado. Se señala que los órganos gubernamentales, encargados de atender las necesidades de la ciudadanía, a menudo no cumplen con sus objetivos a tiempo, lo que se traduce en una "justicia tardía" y en la frustración de la población. Proyectos millonarios en el Cibao están paralizados debido a la aplicación inconsistente de requisitos ambientales, mientras que la burocracia enfrenta quejas por la demora en la entrega de documentos esenciales, como pasaportes y licencias de conducir. El economista Juan Ariel Jiménez ha destacado que, bajo la administración del presidente Luis Abinader, ha habido un aumento en la nómina pública sin un crecimiento real del aparato productivo, lo que ha llevado a una mayor dependencia del erario. La oposición, representada por el partido Fuerza del Pueblo, argumenta que más del 70% de los nuevos empleos formales son en realidad puestos artificiales que no contribuyen al crecimiento económico. Además, expertos como Bernardo Vega han criticado el tamaño y costo de la burocracia, sugiriendo que una parte significativa del presupuesto se destina a gastos corrientes en lugar de inversiones en infraestructura.