Energía, liderazgo y equidad: una alianza que crece
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Energía, liderazgo y equidad: una alianza que crece

Cada 8 de marzo invita a mirar con datos cuánto han avanzado las mujeres en sectores estratégicos y cuánto camino queda por recorrer. El sector energético, históricamente técnico y predominantemente masculino, es uno de esos espacios donde esa transformación comienza a hacerse visible. La Agencia Internacional de Energía reportó entre 2019 y 2023 que las mujeres representan alrededor del 22% de la fuerza laboral en el sector energético tradicional a nivel mundial. En energías renovables la participación es mayor, alcanzando cerca del 32% del empleo mundial, aunque todavía está lejos de una participación equilibrada. En América Latina, el Informe de Género en el Sector Energético de la Comisión de Integración Energética Regional (CIER), publicado en septiembre de 2020, evidenció que la participación femenina ha crecido, aunque continúa concentrándose en áreas administrativas y no en posiciones técnicas o estratégicas. La brecha persiste, sobre todo en los espacios de toma de decisiones. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en su estudio “Género y energía en Argentina” publicado en 2021, concluyó que una mayor inclusión femenina en generación eléctrica mejora la gobernanza y la innovación. La diversidad no es solo equidad; es eficiencia institucional. Si nos referimos a datos más recientes, en 2024 la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) advirtió que la transición energética será incompleta si no incorpora la perspectiva de género. La transformación del sistema eléctrico no es únicamente tecnológica; también es cultural. La realidad dominicana también refleja esa tendencia. En nuestro país, el Diagnóstico de Género del Subsector Eléctrico, publicado en diciembre de 2023 por el Ministerio de Energía y Minas, confirma avances, pero también revela brechas importantes. El estudio indica que las mujeres representan el 40.3% de la fuerza laboral del sector, aunque su presencia sigue siendo muy limitada en áreas técnicas, donde apenas alcanzan el 8.1% del personal. Hoy, las mujeres son mayoría en las universidades: cerca del 64% de la matrícula en educación superior corresponde a estudiantes femeninas. Sin embargo, esa presencia no se refleja en las carreras científicas y tecnológicas. Apenas alrededor del 18% de quienes estudian áreas STEM (ciencia, ingeniería, tecnología y matemáticas) son mujeres, y solo 5% de las graduadas universitarias obtiene títulos en estas disciplinas, según datos recientes del Banco Mundial y estudios académicos nacionales. De ahí la importancia de iniciativas que promuevan e impulsen a más jóvenes dominicanas a formarse en estas áreas clave para la transición energética del país. En este sentido, desde el ámbito institucional, la Superintendencia de Electricidad (SIE) ha promovido becas dirigidas a mujeres jóvenes interesadas en carreras STEM vinculadas al sector eléctrico, a través de la Ruta STEM SIE Mujeres de Electricidad, mientras que el Ministerio de Energía y Minas impulsa programas como la Beca Marie Skłodowska-Curie del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para fortalecer la formación especializada. Redes como Women’s Energy Network, que abrió capítulo en el país en junio de 2025, y Mujeres en Energía Renovable RD (MER-RD) consolidan espacios de desarrollo profesional, participación y visibilidad femenina en el sector energético nacional. El desafío ya no es demostrar que las mujeres tienen la capacidad para aportar al sector energético. Eso ya está claro. El verdadero reto es asegurar que tengan las mismas oportunidades de acceso, formación y liderazgo. En un momento en que el país avanza hacia una matriz energética más limpia y un sistema eléctrico más moderno, sumar más talento femenino no es solo un tema de equidad; es una decisión estratégica. El 8 de marzo debería servir para algo más que conmemorar. Debe impulsarnos a asumir compromisos concretos: más mujeres estudiando carreras técnicas, mayor presencia femenina en los espacios donde se toman decisiones y más iniciativas que impulsen una transición energética que también cierre brechas de género. La energía es clave para el desarrollo del país. Y para construir ese futuro necesitamos todo el talento disponible. El liderazgo femenino no es solo parte de ese futuro; es una de sus mayores fortalezas.

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