Un rechazo y una advertencia
politica

Un rechazo y una advertencia

La minería ha sido fundamental para el desarrollo humano, proporcionando metales esenciales para herramientas, infraestructuras y tecnologías. Sin embargo, su explotación conlleva impactos ambientales y sociales significativos que afectan a comunidades locales. Es crucial que las políticas públicas orienten esta actividad hacia la sostenibilidad y la justicia social, equilibrando los intereses del gobierno, las empresas mineras y las comunidades afectadas. La falta de reconocimiento de estas asimetrías puede generar conflictos y desconfianza. La mina de Pueblo Viejo, en República Dominicana, comenzó con promesas de desarrollo, pero pronto se enfrentó a desalojos y contaminación. Las protestas de las comunidades fueron respondidas con represión, y las denuncias de contaminación fueron desestimadas por las autoridades. A pesar de que el Estado reconoció los pasivos ambientales tras el cierre de la Rosario Dominicana, no se compensó a la población afectada. Aunque se estableció un 5% de los beneficios para las provincias mineras, este monto es insuficiente frente a los daños causados, y la falta de financiamiento ha limitado el desarrollo regional. Recientemente, durante protestas en San Juan, se repitió la consigna "No queremos aquí lo que pasó en Cotuí", reflejando el descontento por el manejo de los impactos de la minería. Esta situación ha generado un clima de desconfianza hacia la actividad minera en el país.

← Volver a noticias